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6. Los conceptos básicos

Prólogo ¿Qué es la filosofía? Sería extraordinario que hubiera una respuesta categórica a esta «endiablada» pregunta, y entrecomillo endiablada porque la duda, que es la causa de toda pregunta, debe ser asunto del diablo, pues Dios se supone que es omnisciente. Para responder a esta pregunta podemos dar nuestra «opinión» o exponer nuestro «argumento». ¿Cuál es la diferencia? La opinión es el resultado de una creencia, por tanto se trata de una respuesta provisional, mientras que el argumento es el resultado de la aplicación de un método, más o menos lógico, y puede ser universal. Por tanto, lo fundamental para exponer un argumento es el método, no en vano la modernidad es la consecuencia del método cartesiano. Pero ¿qué es un método? Un método es un sistema razonable con más o menos lógica, pues la lógica del método determina su eficacia o, en este caso, veracidad. La primera observación necesaria es que, a diferencia del método matemático, aquí no operamos con números sino con palabra

5. Breves reseñas biográficas

(Mileto, 624 a.C.-?, 548 a.C.) Filosófo y matemático griego. Ninguno de sus escritos ha llegado hasta nuestros días; a pesar de ello, son muy numerosas las aportaciones que a lo largo de la historia, desde Herodoto, Jenófanes o Aristóteles, se le han atribuido. Entre las mismas cabe citar los cinco teoremas geométricos que llevan su nombre (todos ellos resultados fundamentales), o la noción de que la esencia material del universo era el agua o humedad.  Anaximandro  (Mileto, 610 ad.C. - h. 546 ad.C.) Discípulo y continuador de Tales, se le atribuye un libro sobre la naturaleza, pero su pensamiento llega a la actualidad mediante comentarios doxográficos de otros autores. Se le atribuye un mapa terrestre, la medición de los solsticios y equinoccios por medio de un gnomon, trabajos para determinar la distancia y tamaño de las estrellas y la afirmación de que la Tierra es cilíndrica y ocupa el centro del Universo. Anaxímenes  (Mileto, 585 ad.C. - 524 ad.C.) Hijo de Eurístrato. Fue discípul

4. Platón, Aristóteles y Plotino

Platón La arrogancia de Karl Marx, probablemente fruto de su gran vitalidad, le llevarían a cometer grandes y notorios errores de bulto, en especial en su malogrado intento por asentar sus convicciones políticas en razonamientos filosóficos. Durante toda su vida fluctuó entre lo absoluto y lo relativo; entre la evolución o la revolución; entre el bien y el mal. Finalmente la historia lo «arrastro» literalmente y le obligó a escribir algo tan grandioso y elaborado como su tratado sobre «Das Kapital», pero sobre filosofía no escribió probablemente una sola línea realmente coherente.  Si la «I Internacional» no le hubiera encargado la redacción del primer «Manifiesto comunista» el marxismo no hubiera existido, pero con el manifiesto se puso él mismo el cebo para caer en su propia trampa. Así, el marxismo empieza por causa de una «fantasmada» de Karl Marx: «Un fantasma recorre Europa; es el fantasma del comunismo». Con esta frase comienza su «Manifiesto comunista» y demuestra que Marx no t